Sunday, 21 September 2008

Otra vez...

Hoy siento tanta soledad como nunca sentí en mi vida y no precisamente porque nadie esté a mi al rededor. Esto es diferente, es un abandono a mi misma... sí eso es, me siento terriblemente abandonada por mi misma y se nota, yo lo noto, mi madre lo nota... tú lo notas. Es como haber perdido de nuevo la fe, pero ¿qué fe? preguntaría mi ateísmo, pues la fe en mi. La confianza se ha perdido, me fui, me desamparé y me olvidé de mi. A tal grado me descuidé que ahora comprendo que cuando dramatizaba por pensar que estaba mal en realidad estaba bien. Era sólo mi necesidad constante de atención... mi egoísmo nato, pero oh! bendito egoísmo, contigo soy feliz. La comida como en los viejos tiempos me acompaña, y qué remedio si yo lo decidí así. No sé hasta que punto me siento atrapada. No logro saber hasta que punto me vuelvo dependiente de alguien más... otra vez. Los últimos días, sin que me lo pidieras, he dejado de hacer cosas por ti y no me gusta como se siente, porque no soy yo, no soy libre a mi manera. Estoy feliz pero hundida en la tristeza de que no estés aquí y muero de miedo al pensar en sentirme así...otra vez. No quiero necesitarte, ni celarte, ni pensar sin límite en ti. No quiero idealizarte, ni mover mi vida, ni cambiar mis planes...otra vez. Eres como lo que no debe ser, no tan pronto, no ahora, no así. El saberme de ti me frustra, me siento perdida frente al mundo, abandonandome... otra vez. Mirarme y creer que en dos semanas he retrocedido cinco años y que me siento miserable de no estar conforme conmigo, de pensar que ya no estoy para nadie o para nada. El sentir que mi mundo de repente pueda ser tuyo me asusta, no quiero, no lo deseo así... Me lastima, me consume, amor o no... no es para mi. Las ataduras me llagan la piel, la conexión emocional hace corto circuito, mis nervios se tensan, mi escencia se desvanece y yo me congelo en el tiempo otra vez... por ti pero sin mi. No sé si el escuchar desenfrenadamente Radiohead me ha afectado, tal vez es correcto o quizá sólo es un pretexto para no admitir que tenía ganas de sentirme así... otra vez. ¿Para qué? no lo sé, la adicción al dolor o la obsesión con la superación personal constante son meramente un supuesto. No debería ser así, abandonarme como lo empiezo a hacer, derrotarme como lo quiero hacer, retroceder en el tiempo como si existiera un premio, espera, si lo hay... quedar atrapada. ¡Que desastre! No soy más que una amante del amor espontáneo, de las mariposas revoltosas del inicio, de las cursilerías, de la novedad y del encuentro. Pero del compromiso no, de la carencia no, del amarre no, de la falta de aire no, de la falta de mi...¡no!
Hoy dormiré temprano por el temor a pensar más, a salirme de mi límite, a debrayar intensamente y morir en la incertidumbre... por el temor de volver a fallecer en los brazos de ella, en la jaula de alguien más... otra vez.

Jessy J. Mount.

1 comment:

M. said...

intento #4...

talvez ese egoísmo del que hablas es simplemente ese instinto de autoconservación que tenemos y nos permite seguir justo aquí.

besos.