Analizando algunos de mis comportamientos me doy cuenta que no soy independiente, así como nadie lo podrá ser jamás debido a la naturaleza humana.
Ahora estoy en la búsqueda de lo que el Dr. Jorge Bucay llama Autodependencia, y en esta búsqueda reconosco que en ocasiones puedo ser una imbécil afectiva y que este síntoma comienza desde el momento en que no soporto mi soledad hilada a mi hambre de ego, a la sed del Narciso que llevo dentro y a la necesidad de "ser necesaria" para alguien más... y es aquí donde a falta de estima y confianza propias, regreso viciosamente al punto de la imbecilidad. Entonces, todo comienza. Cuando alguien me presta la suficiente atención, capta la mia y le sigo el juego, pero una vez dentro me siento atrapada y no sé cómo dejar de jugar. El ambiente se torna hostil y el juego rudo y entonces viene la culpa y comenzamos con el engaño. Primero me vuelvo solidaria culposa puesto que, justificadamente, así me educaron. Y no me puedo permitir herir a nadie por el miedo de que me suceda lo mismo. Algunos lo llaman "karma" pero prefiero llamarle remordimiento o autocastigo, porque es la forma de condicionar mi pensamiento para la ocurrencia futura de hechos similares. También porque recordar el doloroso pasado me asusta. Una vez pensado esto, automáticamente soy solidaria con el otro y de mi boca emerge un falso, mentiroso y destructivo -Yo también te amo- y entonces literalmente (valió madres) quedo cautiva, sino para siempre, sí por un largo periodo de tiempo. Hasta tener el valor de admitir el engaño consecuente (una vez más me refiero a la imbecilidad). Hasta que tenga el valor de desapegarme y dejar imaginariamente de amar, quiero decir, debo salir del estado adictivo, neurótico compulsivo actual, para ser libre otra vez y aprender a gozar del sano egoísmo al que tengo derecho, aquel que está rezagado en mi interior, encadenado por la sensación de culpa.
Uno admite entonces que es un mentiroso, que ha engañado al otro y se ha engañado a sí mismo y que lo que, en el principio se trató de evitar, ahora el irremediable... herir. Y sí algo bueno quedará de esto, sería el lento aprendizaje, aquel que redundantemente no se aprende en su totalidad, aquel que concientemente volvemos a olvidar.
Jessy J. Mount.
1 comment:
O.O por poco y me convences...
salu2
Post a Comment